lunes 25 de mayo de 2009

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sábado 22 de noviembre de 2008

CORREOS ELECTRÓNICOS CORPORATIVOS


Siguiendo con la interesante discusión de hace unas semanas sobre el correo electrónico como aplicación corporativa, veo en Smart Mobs como una universidad, Boston College, decide llevar al límite el concepto de comoditización del servicio: harta de ofrecer cuentas de correo electrónico a sus estudiantes en condiciones mucho peores que las que éstos pueden obtener de manera gratuita en el mercado, la universidad ha decidido no ofrecer cuentas de correo a los nuevos estudiantes que entren a partir de este año. En su lugar, ofrecerá un servicio de redirección a la cuenta que el estudiante elija.


Además del problema evidente de no poder ofrecer de una manera económicamente viable los mismos servicios que los proveedores habituales de correo ofrecen, la universidad se encontraba con otro problema: una gran mayoría de los estudiantes rechazaban el servicio porque consideraban que ya tenían desarrollada su identidad digital alrededor de alguna otra cuenta de correo, desde mucho antes de poner el pie en el campus.

Para los entornos corporativos, este tipo de decisiones supone una llamada de atención: obviamente, los requisitos de seguridad y confidencialidad son mayores en la vida empresarial que en la comunitaria, pero, ¿realmente interesa seguir invirtiendo en ofrecer servicios de correo electrónico a los empleados, cuando muchos de éstos prefieren, de hecho, utilizar sus cuentas personales porque - sencillamente - son mejores y más cómodas en su acceso? ¿Cuánto tiempo van a seguir los responsables de tecnología corporativos engañando a sus jefes con la idea de que el correo que la empresa ofrece es “mejor” o “más seguro” que el que es capaz de ofrecer un especialista en ese tipo de servicios?

Una cuenta personal bien atendida y manejada por una persona con la formación adecuada es igual de segura, si no más, que un correo corporativo: es más, puestos a desarrollar la responsabilidad sobre su uso, los trabajadores tienden a percibir el correo corporativo como algo “de cuya seguridad se encarga otro”, mientras que ven el correo personal como “algo suyo”, en lo que sí deben mantener un adecuado nivel de precaución. Con la formación necesaria sobre seguridad en temas como el manejo de contraseñas y temas relacionados que evite problemas como el reciente de Sarah Palin (no, no todos los usuarios son como Sarah Palin), una cuenta de correo externa puede ofrecer un nivel de seguridad equivalente al de una corporativa, y un nivel de calidad y servicio prácticamente siempre superior. El correo electrónico se está convirtiendo cada vez más en algo personal: el individuo lo mantiene y maneja según sus preferencias, y le acompaña si se cambia de trabajo o de circunstancias. De la misma manera que las empresas hoy no cavan pozos de agua ni construyen centrales eléctricas, el correo electrónico avanza de manera imparable hacia la comoditización.

sábado 25 de octubre de 2008

"El miedo domina los mercados, sólo queda la opción de cerrarlos"

"Espero no haberle deprimido demasiado". Nouriel Roubini (Estambul, Turquía, 1958) cierra la entrevista con una amable sonrisa para quitar hierro a la andanada de malos augurios que acaba de lanzar. Este profesor de Economía de la Universidad de Nueva York es muy consciente del impacto que causan sus palabras. No siempre fue así. Sus investigaciones vaticinaron, con escaso eco, un colapso del sistema financiero de EE UU ya en 2004. Y cuando expuso sus conclusiones ante la flor y nata de los economistas del FMI, en 2006, cundió el escepticismo. Ahora, con el acierto de su parte, sus duras advertencias se rumian una y otra vez.

Porque Roubini cree que lo que otros consideraron exageraciones han acabado por quedarse cortas. "Lo que ha ocurrido esta mañana en Estados Unidos es otra señal de que los mercados están en caída libre, tratar de estabilizarlos es como que te lancen un cuchillo e intentar pararlo con las manos desnudas", dijo en referencia a la suspensión de los mercados de futuros en Wall Street ayer tras caer más de un 6%.

"El miedo se ha adueñado de los mercados, todo el mundo quiere vender y nadie compra, sólo va quedando la alternativa de cerrarlos un tiempo", afirma sin pestañear. Cuando el presidente italiano, Silvio Berlusconi, dijo algo parecido hace tres semanas, todo el mundo lo tomó como una más de sus célebres meteduras de pata. Pero ahora que lo vaticina Roubini, nadie se lo toma a chanza.

Porque el profesor universitario constata lo que ya a estas alturas resulta obvio: "El efecto positivo en los mercados del anuncio de intervenciones multimillonarias por los Gobiernos sólo duró un par de días". Roubini cree que las inyecciones de capital a los bancos y el aval a los préstamos son medidas correctas, aunque tardías. Y aboga por decisiones más radicales aún, con "paquetes fiscales amplios" y mayores recortes de tipos. Pero ni eso serviría.

"Los mercados ya saben que los Gobiernos harán todo lo que esté en su mano para apoyar al sector financiero, pero siguen desplomándose. Ya no funcionan, no responden a ningún incentivo, están en un proceso imparable de liquidación de activos, se han convertido en una fuerza destructiva. Cada vez estoy más convencido de que la única solución es un cortocircuito temporal".

Roubini ya esbozó su idea de un cierre de los mercados el jueves en Londres, en una conferencia mundial de gestores de fondos de alto riesgo. Ayer, en Madrid, fue más contundente aún ante los directivos convocados por la escuela de negocios IESE, que celebraba su 50º aniversario. Y repitió su lúgubre pronóstico, infatigable, en conferencia de prensa y entrevistas con los medios.

Su agenda está cada vez más repleta. El reconocimiento mediático y académico crece al mismo ritmo que el sistema financiero se tambalea. The New York Times le ha bautizado como Dr. Doom (doctor calamidad). Y el World Economic Forum, la institución que organiza los encuentros de líderes políticos y empresariales en Davos (Suiza) le encargó la coordinación de su reciente informe sobre el sistema financiero.

"El impacto en la economía real será muy duro, la recesión mundial es inevitable y durará al menos dos años", sentencia. Obviamente, no cree posible una recuperación en 2009. Ni que las economías emergentes se salven de la quema. Recita sin respirar una veintena de países que ya afrontan problemas. Y advierte que "para China crecer menos que un 7% o para Brasil menos que un 2% es lo mismo que una recesión, aumentaría la pobreza".

Cuando se le pregunta por la economía española, reparte estopa. "En España, la recesión será más dolorosa, la burbuja inmobiliaria ha ocultado los problemas de falta de competitividad, los avances en productividad son aún más débiles que en Italia, Grecia o Portugal". Y es aún más contundente cuando se le inquiere por Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal. "Con Greenspan y ahora con [Ben] Bernanke, la Reserva Federal ha sido la principal cheerleader [animadora] de la ingeniería financiera que nos ha llevado a este desastre".

"Cuando la supervisión se guía por la ceguera ideológica se va de un extremo a otro: antes eran defensores a ultranza de una autorregulación que no ha funcionado, ahora parecen la Unión Soviética", bromea.

Roubini cree que esta vez no habrá más remedio que "construir de verdad un sistema de regulación global". Porque él lo tiene claro: "Prefiero el coste de una sobrerregulación que el peligro de una falta total de regulación". Una reforma que extendería a las agencias de calificación o al sistema de compensación de los altos ejecutivos. Pero antes habrá que gastar mucho dinero público en taponar la sangría del sistema financiero. "Decir que no habrá coste para los contribuyentes es un disparate", dispara

domingo 28 de septiembre de 2008

UN ALTO EN EL CAMINO

El Norte
Rabino Moisés Kaiman

28 Sep. 08

Los días sagrados de Rosh Hashana (Año Nuevo judío) y Yom Kipur (Día del Perdón) son jornadas de introspección y de profundizar el espíritu religioso. Al comparecer ante Dios en oración, escudriñamos dentro de nuestros corazones y reflexionamos sobre la dirección de nuestras vidas.

Es vitalmente importante que nos detengamos ocasionalmente en el camino de la vida y hagamos inventario de nosotros y de nuestras reservas espirituales.

Un famoso explorador, al describir un viaje al Congo Belga, relata que después de una marcha forzosa de varios días, sus cargadores nativos ya no quisieron continuar.

Dijeron los nativos que habían viajado tan rápidamente que sus espíritus se habían quedado rezagados. Iban a permanecer en el campamento hasta que sus espíritus los alcanzaran.

Demasiado frecuente en la vida nosotros, también, hallamos que nos hemos adelantado a nuestros recursos espirituales. En estos días santos invocamos un paro en el diario quehacer de nuestra vida para hacer una reflexión seria y una valoración de nuestras reservas morales y religiosas.

La generación en que vivimos es rica en cosas materiales, pero pobre en valor espiritual.

Así como la mano colocada frente a los ojos esconde la más alta montaña, así también nuestra constante preocupación por las sombras pasajeras del momento frecuentemente esconde de nuestra vista el tesoro de la belleza espiritual y los valores duraderos en la vida.

Nuestros bienes verdaderos y las más grandes riquezas las hallaremos en el amor en nuestro prójimo y en nuestra confiada fe en Dios. Los tesoros de la vida, simple y sin adornos, nos rodean y están a fácil alcance, si sólo tenemos la sabiduría de buscarlos.

Ellos son los tesoros del espíritu, resguardados en las profundidades del alma humana.

En esta era de cohetes espaciales, de punzante competencia, cuando nos vemos envueltos en una red de emociones y de tensión nerviosa y la vida parece casi más de lo que la capacidad humana puede soportar, debemos asirnos a nuestra creencia en el significado espiritual de la vida.

Al entrar en la atmósfera respetuosa de estas festividades, queremos llevarnos con nosotros algo de inspiración. Nos esforzamos por llevarnos este sentimiento de Dios dentro de nosotros y asirlo estrechamente por el resto del año.

Una vez que encontremos a Dios dentro de nosotros lo encontraremos en todas partes. Una vez encontrados a nuestros hijos en nuestros corazones, los encontraremos en todas partes. Una vez que encontramos riqueza en nuestras almas, encontraremos riqueza en todas partes.

Ojalá que en este Año Nuevo judío 5769, que inicia mañana, todos encontremos nuestra paz interior para encontrar la paz en todo el mundo.